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diabetes tipo 2

La diabetes tipo 2, o no-insulino-dependiente, es una de las enfermedades cuya taza ha estado aumentando más rápidamente en los últimos años. De hecho, se estima que la taza de diabetes tipo 2 ha aumentado en un 700% desde el fin de la segunda guerra mundial. La diabetes tipo 2 también era conocida como "diabetes de adulto" ya que su diagnóstico ocurría usualmente después de los 40 años. Esta situación parece estar cambiando dramáticamente. Un reporte reciente anunció la alarma entre la comunidad médica por el aumento de la diabetes tipo 2 entre los niños, un aumento de hasta un 1000% en los últimos años.

Las principales causas de esta enfermedad son el sobrepeso y la falta de ejercicio. La enfermedad es usualmente precedida por una condición pre-diabética conocida como "resistencia a la insulina" que es común en las personas con sobrepeso. Las personas diabéticas que pierden peso y hacen ejercicio a menudo presentan una importante mejoría en su condición diabética.

Existen varios factores dietéticos ligados con el desarrollo de la diabetes tipo 2. Uno de ellos es el consumo de carbohidratos refinados sin su fibra natural. Al consumir estos alimentos, el nivel de glucosa en la sangre tiende a aumentar rápidamente. Esto a su vez estimula el aumento inapropiado de la insulina en la sangre. Este aumento exagerado de los niveles de insulina producen entonces una rápida baja en la glucosa de la sangre, condición que también se conoce como hipoglicemia. La persona se siente débil, con náuseas o mareada, y siente el impulso de comer algo inmediatamente. Por lo general, las personas en esta situación tienden a comer alimentos altos en azúcar o harina refinada, lo cual causa que el ciclo comienze de nuevo.

Para evitar esta situación lo mejor es consumir alimentos altos en fibra, como frutas y verduras frescas, granos integrales y leguminosas. La fibra en estos alimentos actúa como una esponja que retarda la digestión de los carbohidratos y permite que el aumento del nivel de glucosa en la sangre sea más gradual, y no se experimenten las "altas y bajas" que suceden al consumir alimentos refinados o procesados.

Otro factor importante en la diabetes es el consumo de grasa. Obviamente mientras más grasa consume una persona, más tiende a aumentar de peso, y el sobrepeso lleva a la resistencia a la insulina, lo cual puede llevar a la diabetes. Pero también tenemos que reconocer que existen grasas más dañinas que otras. Las grasas saturadas, por ejemplo, aumentan el nivel de colesterol total y el nivel de colesterol "malo" (LDL) en la sangre, lo cual aumenta el riesgo de enfermedades coronarias. Los diabéticos tienen un riesgo más alto de enfermedades coronarias que el resto de la población y por lo tanto deberían evitar el consumo de grasas saturadas, las cuales se encuentran principalmente en los productos animales como la carne, la leche entera y el queso.

Otro tipo de grasa que puede se aún más perjudicial para los diabéticos son las grasas hidrogenadas o grasas "trans". Éstas se encuentran principalmente en la margarina, pero también en la manteca vegetal, los productos comerciales fritos como las papitas fritas, y los pastelitos, galletitas, etc. Las grasas trans se encuentran en aceites vegetales que son líquidos a temperatura ambiente, los cuales son hidrogenados para darles una consistencia más sólida. Antes se pensaba que consumir margarina era mucho mejor que consumir mantequilla, ya que así se evitaban las grasas saturadas, pero hoy sabemos que tanto la mantequilla como la margarina son dañinas para la salud.

Los mejores tipos de grasas que podemos consumir son las grasas poliinsaturadas y las grasas monoinsaturadas que se encuentran en los aceites vegetales, las nueces, las semillas, el aguacate (palta), y las aceitunas. Sin embargo, los aceites deben ser consumidos en cantidades muy limitadas porque son muy concentrados en calorías y por lo tanto tienden a producir aumento de peso. Las personas que quieran perder peso deberían eliminar el aceite, o usar no más de una cucharada al día de aceite de oliva. El aceite de oliva es el mejor aceite porque es menos refinado y tiene más beneficios para la salud. Las nueces son muy beneficiosas para la salud porque contienen ácidos grasos omega-3 que son esenciales para el cuerpo humano, reducen la presión sanguínea, la formación de coágulos, inflamación y arritmias cardíacas. El pescado y las semillas de linaza también son buenas fuentes de ácidos grasos omega-3, pero hay que tener cuidado al consumir pescado ya que éste puede tener altos niveles de contaminantes como el mercurio.

El hacer ejercicio es de vital importancia para los diabéticos. Es casi imposible que una persona con diabetes tipo 2 mejore su condición si no hace nada de ejercicio. El ejercicio disminuye la resistencia a la insulina, ayuda a controlar los niveles de glucosa en la sangre, ayuda a bajar la presión sanguínea y prevenir las enfermedades cardíacas, y obviamente ayuda a bajar de peso. Talvez el mejor ejercicio para los diabéticos es una caminata rápida de unos 10 a 20 minutos después de cada comida, para ayudar a controlar la glucosa en la sangre.

Siguiendo una dieta sencilla, con altas cantidades de frutas y verduras frescas, granos integrales, leguminosas, cantidades moderadas de semillas y nueces, y haciendo ejercicio diario, un diabético puede no sólo controlar su enfermedad, sino mejorar su salud de tal manera que puede revertir el proceso de la enfermedad y llegar a vivir como un no-diabético.

 


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